¿Desde cuándo son españolas Ceuta y Melilla? La historia de las dos ciudades autónomas
Ceuta y Melilla forman parte de España desde momentos históricos distintos: Ceuta quedó vinculada a la Corona española en el siglo XVII, mientras que Melilla fue incorporada a la Corona de Castilla a finales del siglo XV. Estas son las fechas y los acuerdos que explican su actual condición española.
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Dos ciudades españolas con historias diferentes
Ceuta y Melilla son ciudades autónomas españolas, pero no pasaron a formar parte de la Monarquía Hispánica en el mismo momento ni mediante el mismo proceso. Ceuta quedó bajo soberanía portuguesa en el siglo XV y pasó posteriormente a la Corona española. Melilla, en cambio, fue ocupada por tropas de la Corona de Castilla a finales del siglo XV, durante el reinado de los Reyes Católicos.
Por eso, la respuesta a la pregunta de desde cuándo son españolas exige distinguir entre ambas ciudades. Melilla está vinculada a la Corona de Castilla desde 1497, mientras que Ceuta quedó incorporada a la Monarquía Hispánica en 1580, cuando Portugal y sus territorios pasaron a estar bajo la misma Corona. La soberanía española sobre Ceuta quedó confirmada después, en 1668, con el Tratado de Lisboa.
Ceuta: de Portugal a la Monarquía Hispánica
Ceuta fue conquistada por Portugal en 1415, durante una expedición encabezada por el rey Juan I. La ciudad quedó desde entonces bajo dominio portugués y se convirtió en una posición estratégica en el norte de África.
La situación cambió en 1580, cuando Felipe II de España accedió también al trono de Portugal. Durante el periodo conocido como Unión Ibérica, los territorios portugueses y los de la Monarquía Hispánica quedaron bajo la autoridad del mismo monarca. Ceuta pasó así a estar vinculada a la Corona española.
Aunque Portugal recuperó su independencia en el siglo XVII, Ceuta no volvió a la soberanía portuguesa. La separación entre Portugal y la Monarquía Hispánica se formalizó mediante el Tratado de Lisboa de 1668, que reconoció la independencia portuguesa y confirmó la permanencia de Ceuta bajo la soberanía de España.
La propia ciudad mantiene en su escudo elementos relacionados con su pasado portugués. Entre ellos figura el escudo de Portugal, una referencia histórica a la etapa iniciada con la conquista de 1415. Sin embargo, desde el punto de vista político y jurídico, el Tratado de Lisboa consolidó la pertenencia de Ceuta a la Corona española.
Por tanto, pueden señalarse dos fechas relevantes: 1580, cuando Ceuta quedó bajo el mismo monarca que los territorios españoles, y 1668, cuando el acuerdo de paz con Portugal confirmó que la ciudad permanecería bajo soberanía española.
Melilla: incorporación a Castilla en 1497
La historia de Melilla siguió un camino distinto. La ciudad fue ocupada por una expedición enviada por los Reyes Católicos en 1497, pocos años después de la conquista de Granada. La operación estuvo dirigida por Pedro de Estopiñán, que actuó en nombre de la Casa Ducal de Medina Sidonia.
Desde esa incorporación, Melilla quedó vinculada a la Corona de Castilla. La presencia castellana se mantuvo de forma continuada y la ciudad fue reforzada progresivamente como enclave defensivo y estratégico en la costa norteafricana.
A diferencia de Ceuta, Melilla no llegó a formar parte de Portugal antes de quedar ligada a la monarquía hispánica. Su incorporación se produjo directamente en el marco de la expansión castellana posterior al final de la conquista de Granada. Por ello, la fecha que se utiliza habitualmente para situar su pertenencia a España es 1497.
La ocupación inicial no supuso que todo el territorio próximo quedara bajo control castellano. La presencia española se concentró en la ciudad y en el espacio defensivo que fue consolidándose alrededor de ella. Con el paso del tiempo, las fortificaciones y los acuerdos posteriores definieron el territorio vinculado a Melilla.
No existe una única fecha para las dos ciudades
La diferencia entre ambas trayectorias explica por qué no puede hablarse de una sola fecha de incorporación de Ceuta y Melilla a España. Melilla quedó vinculada a Castilla en 1497, mientras que Ceuta pasó de Portugal a la Monarquía Hispánica en 1580 y permaneció bajo soberanía española tras el Tratado de Lisboa de 1668.
Además, conviene distinguir entre la pertenencia histórica a la Corona y la organización administrativa actual. Ceuta y Melilla no fueron ciudades autónomas desde esos primeros momentos. Su régimen político-administrativo se transformó con el tiempo, hasta que ambas adquirieron la condición de ciudades autónomas mediante sus respectivos estatutos de autonomía, aprobados en la década de 1990.
La Constitución española de 1978 establece que España se organiza territorialmente en municipios, provincias y comunidades autónomas, y prevé también la posibilidad de que determinados territorios accedan a un régimen autonómico específico. En aplicación de ese marco se aprobaron el Estatuto de Autonomía de Ceuta, en 1995, y el Estatuto de Autonomía de Melilla, también en 1995.
Estos estatutos no constituyeron la pertenencia de las ciudades a España, sino que regularon su organización institucional dentro del Estado. Desde entonces, Ceuta y Melilla cuentan con Asamblea y Presidencia propias y ejercen las competencias previstas en sus normas estatutarias, sin ser comunidades autónomas.
Qué dicen las fuentes oficiales
Las instituciones públicas españolas sitúan la conquista portuguesa de Ceuta en 1415 y su posterior vinculación a la Monarquía Hispánica en el contexto de la unión dinástica de las coronas española y portuguesa. La confirmación de la soberanía española se relaciona con el Tratado de Lisboa de 1668.
En el caso de Melilla, las referencias institucionales señalan 1497 como el año de su incorporación a la Corona de Castilla. La ciudad quedó integrada en la estructura defensiva y administrativa de la monarquía y mantuvo desde entonces una presencia española continuada.
La documentación jurídica actual permite completar esta perspectiva histórica. La Constitución reconoce el marco territorial del Estado y los estatutos de autonomía fijan el régimen específico de ambas ciudades. En consecuencia, la condición española de Ceuta y Melilla tiene una dimensión histórica, jurídica y constitucional.
La respuesta breve es, por tanto, la siguiente: Melilla es española desde 1497, cuando fue incorporada a la Corona de Castilla; Ceuta quedó bajo la Monarquía Hispánica en 1580, tras la unión de las coronas española y portuguesa, y su permanencia bajo soberanía española fue confirmada en 1668 por el Tratado de Lisboa.
Una pertenencia histórica diferenciada
Ceuta y Melilla comparten hoy su condición de ciudades autónomas españolas y su localización en el norte de África, pero sus recorridos históricos no son idénticos. Ceuta conserva la huella de su etapa portuguesa antes de quedar definitivamente vinculada a España, mientras que Melilla pasó a depender de la Corona de Castilla a finales del siglo XV.
Esa diferencia de origen es la clave para entender las fechas: 1497 para Melilla y 1580, con confirmación en 1668, para Ceuta. Los estatutos aprobados en 1995 dieron forma a su actual organización institucional, pero no alteraron el proceso histórico por el que ambas ciudades quedaron integradas en España.

