Saltar al contenido principal

    Empresas

    Seis de cada diez trabajadores necesitarán nuevas competencias antes de 2030

    La inteligencia artificial, la automatización y la digitalización están modificando las tareas y los perfiles profesionales. Según el World Economic Forum, 59 de cada 100 trabajadores necesitarán actualizar o adquirir competencias antes de 2030, mientras las empresas aceleran sus planes de formación.

    · 6 min de lectura

    Seis de cada diez trabajadores necesitarán nuevas competencias antes de 2030
    Imagen generada con IA

    La transformación tecnológica está cambiando la forma de trabajar a una velocidad que obliga a las empresas a replantearse cómo desarrollan el talento. La inteligencia artificial, la automatización y la digitalización están modificando tareas, procesos y responsabilidades en numerosos puestos, también en aquellos que hasta ahora no estaban vinculados directamente con la tecnología.

    En este contexto, 59 de cada 100 trabajadores necesitarán formación para actualizar o adquirir nuevas competencias antes de 2030, según el Future of Jobs Report 2025 del World Economic Forum (WEF). El mismo informe señala que 11 de esos 59 trabajadores podrían no recibir la formación necesaria, una circunstancia que pone de manifiesto la dimensión del reto al que se enfrentan las plantillas y las organizaciones.

    Para Jordi Damià, CEO de LiceoTIC Training, este escenario exige modificar la manera en que las empresas entienden la formación. “La formación ya no puede plantearse como una respuesta puntual a una necesidad concreta. La velocidad del cambio hace necesario anticipar qué competencias van a necesitar los profesionales y empezar a desarrollarlas antes de que aparezca la brecha”, explica.

    El 39% de las competencias cambiará antes de 2030

    El desafío no se limita a incorporar conocimientos completamente nuevos. El World Economic Forum estima que el 39% de las competencias actuales de los trabajadores cambiará o quedará obsoleto entre 2025 y 2030. Además, el 63% de los empleadores identifica las carencias de competencias como la principal barrera para la transformación empresarial.

    Esta evolución puede obligar a las compañías a revisar tanto los perfiles que necesitan incorporar como las capacidades que deben desarrollar dentro de sus propias plantillas. La respuesta, por tanto, no pasa únicamente por contratar profesionales con conocimientos emergentes, sino también por preparar a quienes ya forman parte de la organización.

    “Una de las dificultades que van a tener las empresas es distinguir entre las competencias que necesitan incorporar y aquellas que tienen que transformar. No todo consiste en aprender algo nuevo: muchas veces será necesario aprender a hacer de otra manera tareas que ya forman parte del trabajo diario”, señala Damià.

    Entre las capacidades cuya demanda crecerá con mayor rapidez aparecen varias vinculadas directamente con la tecnología. El informe cita la inteligencia artificial y el big data, las redes y la ciberseguridad y la alfabetización tecnológica. Sin embargo, también sitúa entre las competencias que seguirán ganando importancia el pensamiento creativo, la resiliencia, la flexibilidad y la agilidad, el liderazgo y la capacidad de aprendizaje continuo.

    La combinación de conocimientos tecnológicos y habilidades que permiten adaptarse será, de este modo, cada vez más relevante. La actualización profesional no tendrá que centrarse solo en aprender a utilizar nuevas herramientas, sino también en interpretar información, tomar decisiones, resolver problemas y desenvolverse en procesos que todavía están evolucionando.

    La inteligencia artificial acelera la transformación

    La expansión de la inteligencia artificial está contribuyendo a acelerar este cambio. Su incorporación a las empresas está generando nuevos puestos especializados, pero también está modificando las funciones de profesionales que hasta ahora no necesitaban conocimientos avanzados en esta tecnología.

    Según el World Economic Forum, la mitad de los empleadores prevé reorientar su negocio como respuesta a la inteligencia artificial. Además, más de dos tercios planean contratar talento con competencias específicas en IA, mientras que un 40% prevé reducir plantilla allí donde esta tecnología pueda automatizar determinadas tareas.

    “La IA no va a afectar únicamente a los departamentos tecnológicos. Va a cambiar la forma de trabajar de prácticamente todos los profesionales. Por eso, formar en IA no debería limitarse a enseñar a utilizar una herramienta, sino a entender cómo cambia el trabajo cuando esa herramienta entra en un proceso”, apunta el CEO de LiceoTIC Training.

    La consecuencia es que la formación relacionada con la inteligencia artificial tendrá que ir acompañada de otras capacidades. Los profesionales deberán poder comprender cómo se integran estas soluciones en los procesos, valorar la información que generan y adaptar sus decisiones a nuevas formas de trabajo.

    El cambio puede alcanzar a áreas tan diversas como la administración, el marketing, las ventas, la atención al cliente, las finanzas o la gestión de personas. La evolución tecnológica está modificando tareas y capacidades requeridas en puestos que no se consideran tradicionalmente tecnológicos.

    Las empresas apuestan por actualizar sus plantillas

    Ante este escenario, las organizaciones parecen orientarse cada vez más hacia el desarrollo de las capacidades de sus propios trabajadores. El WEF señala que el 85% de los empleadores prevé priorizar la actualización de las competencias de sus plantillas, conocida como upskilling, hasta 2030.

    El 70% espera contratar nuevos profesionales con competencias emergentes y el 51% contempla trasladar internamente a trabajadores desde puestos en declive hacia otros en crecimiento. Estos datos reflejan una combinación de estrategias: formar a quienes ya están en la empresa, incorporar talento especializado y facilitar la movilidad interna.

    Para LiceoTIC Training, una de las claves será que la formación no llegue cuando la necesidad ya sea evidente. “Esperar a que una competencia se convierta en imprescindible para empezar a formar puede hacer que la organización llegue tarde. Cuando la necesidad ya es evidente, desarrollar esa capacidad puede requerir meses. La formación tiene que adelantarse a la transformación del puesto de trabajo”, afirma Damià.

    Este planteamiento afecta también al papel de los departamentos de Recursos Humanos y Formación. Sus funciones tendrán que incluir la identificación de las carencias actuales, pero también la anticipación de las capacidades que serán necesarias a medio plazo.

    Del curso puntual al aprendizaje continuo

    El escenario descrito por el World Economic Forum apunta hacia un modelo en el que aprender deja de ser una actividad puntual asociada a un curso concreto. La formación pasa a integrarse en la evolución profesional y en los cambios que experimentan los puestos de trabajo.

    Para Jordi Damià, “el reto no es conseguir que un empleado haga más cursos, sino que sea capaz de aprender y aplicar nuevos conocimientos cuando su trabajo cambia. La formación tiene que estar conectada con la realidad de la empresa y con la evolución de cada puesto”.

    Este enfoque implica vincular el aprendizaje con la transformación de la organización. Las empresas no tendrían que esperar a finalizar un proceso de digitalización o una implantación de inteligencia artificial para decidir qué necesitan aprender sus empleados. La formación debe acompañar el cambio desde sus primeras fases.

    “Las empresas van a tener que aprender a formar mientras transforman. No pueden esperar a terminar un proceso de digitalización o de implantación de IA para plantearse qué necesitan aprender sus empleados. La formación debe acompañar al cambio desde el principio”, concluye Damià.

    El dato de los 59 trabajadores de cada 100 que necesitarán formación antes de 2030 dibuja un escenario en el que la capacidad para desarrollar y actualizar el talento interno será cada vez más determinante. Anticiparse a la evolución de las competencias puede ayudar a las organizaciones a afrontar sus nuevos retos de talento y a aprovechar las oportunidades asociadas a la transformación tecnológica.

    Compartir

    Más en Empresas