BYD traslada del laboratorio a sus vehículos de producción sus avances en carga, seguridad e inteligencia artificial
La estrategia de I+D de BYD convierte tecnologías como FLASH Charging, el chasis inteligente DiSus, la arquitectura Cell to Body y el sistema de asistencia God Eye en soluciones destinadas al uso diario. La compañía cuenta con más de 120.000 ingenieros y ha acumulado una inversión superior a 250.000 millones de yuanes en investigación y desarrollo.
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La innovación en la automoción adquiere su verdadero valor cuando pasa de los laboratorios y los salones del automóvil a las carreteras. Con esta premisa, BYD está trasladando a sus vehículos de producción en serie distintas tecnologías desarrolladas internamente para mejorar la seguridad, facilitar la conducción y reducir el impacto medioambiental de la movilidad.
La estrategia global de investigación y desarrollo de la compañía se apoya en una plantilla de más de 120.000 ingenieros, repartidos entre más de 30 parques industriales y 11 centros de investigación. BYD asegura haber destinado más de 250.000 millones de yuanes —32.397 millones de euros— a I+D a lo largo de su historia. Solo durante el primer trimestre de 2026, la inversión alcanzó los 11.300 millones de yuanes, equivalentes a 1.464 millones de euros.
El resultado de este esfuerzo se concreta en tecnologías aplicadas a ámbitos como la carga ultrarrápida, el control de la carrocería, la seguridad estructural, la maniobrabilidad y los sistemas de asistencia a la conducción.
FLASH Charging: cargas ultrarrápidas para reducir las esperas
Uno de los principales retos de la movilidad eléctrica es reducir los tiempos necesarios para recuperar autonomía. La tecnología FLASH Charging de BYD busca acercar la experiencia de carga a la del repostaje de combustible, con potencias de hasta 1.500 kW mediante un único conector.
Esta solución se utiliza en modelos de DENZA, la marca premium de alta tecnología de BYD, y permite cumplir el compromiso denominado «Listo en 5, lleno en 9 y con frío +3». Según este planteamiento, el vehículo puede pasar del 10% al 70% de carga en cinco minutos y del 10% al 97% en nueve minutos. Durante la presentación a la prensa del DENZA Z9GT en España, la marca señala que esta última referencia se superó con un tiempo de ocho minutos y 51 segundos.
El sistema también está diseñado para trabajar en condiciones de frío extremo. En concreto, permite pasar del 20% al 97% en 12 minutos a temperaturas de hasta 30 grados bajo cero.
Las estaciones de carga incorporan un conector en forma de T y cables suspendidos. Esta configuración pretende facilitar la manipulación por parte del usuario desde cualquiera de los dos lados del vehículo, además de mantener los cables alejados del suelo.
Para acompañar el despliegue de esta tecnología, BYD ha anunciado la instalación de 3.000 estaciones FLASH Charging en Europa antes de que finalice 2027. De ellas, 300 se ubicarán en España y 50 en Portugal.
DiSus y e3 Platform: más control sobre la dinámica del vehículo
La compañía también ha desarrollado la familia de sistemas DiSus, una serie de tecnologías inteligentes destinadas a controlar los movimientos de la carrocería. En sus configuraciones más avanzadas, DiSus-X y DiSus-Z permiten que vehículos de YANGWANG, la marca de lujo de BYD, reaccionen de forma activa ante aceleraciones, frenadas e irregularidades del firme.
El YANGWANG U9 equipado con DiSus-X ha mostrado en público capacidades como bailar, saltar o avanzar con solo tres ruedas. Estas demostraciones sirven para ilustrar el margen de actuación del sistema de control de carrocería de BYD.
En los vehículos de altas prestaciones, la e3 Platform combina tres motores eléctricos, con dos de ellos integrados en la unidad de propulsión trasera. La plataforma utiliza una arquitectura 15 en 1 y uno de sus motores puede girar hasta un régimen máximo de 30.000 revoluciones por minuto.
En el superdeportivo DENZA Z, esta tecnología se combina con la amortiguación adaptativa magnética DiSus-M, que controla con rapidez y precisión la amortiguación tanto en la fase de extensión como en la de compresión.
La e3 Platform también integra el sistema Vehicle Motion Control, con una velocidad de transmisión de datos de 10 milisegundos. Gracias a esta arquitectura, modelos como el DENZA Z9GT o el DENZA Z pueden realizar un giro tipo compás, pivotando sobre el eje delantero mientras las ruedas traseras giran alrededor. El radio de giro se sitúa en 4,62 metros.
Además, el sistema permite desplazamientos en diagonal con ángulos de hasta 15 grados, una función orientada a facilitar determinadas maniobras de aparcamiento. También incorpora el Tyre Burst Control System, que detecta el reventón de un neumático y ajusta en milisegundos el par de las ruedas que permanecen operativas para mantener la estabilidad y corregir la trayectoria.
Cell to Body: la batería como parte de la estructura
La seguridad pasiva ocupa otro lugar destacado en la estrategia tecnológica de BYD. La arquitectura Cell to Body (CTB) integra directamente las celdas de la Blade Battery en la estructura del bastidor del vehículo.
En el DENZA Z, esta solución eleva la rigidez torsional por encima de los 40.000 Nm/grado y permite absorber hasta un 30% de la energía generada en un impacto lateral. La compañía también indica que algunas de sus arquitecturas integradas han soportado ensayos de impacto con palmeras de dos toneladas sin que el habitáculo sufriera deformaciones.
La resistencia de la estructura se complementa con las características de seguridad química de la Blade Battery de segunda generación. Esta batería ha superado una evaluación que combina la carga ultrarrápida FLASH Charging con una prueba de penetración con clavo después de 500 ciclos continuados de carga. En el ensayo no se registraron fuga térmica, humo ni combustión.
La Blade Battery 2.0 también superó una prueba de cortocircuito simultáneo en cuatro celdas a temperaturas superiores a 700 grados centígrados sin incendio ni deflagración, según la información facilitada por BYD.
Inteligencia artificial para la conducción asistida
La inteligencia artificial se aplica igualmente a los sistemas de asistencia a la conducción. La estrategia de conducción inteligente de BYD se materializa en la actualización del sistema God Eye, ya disponible en la gama de la compañía en China.
Este sistema utiliza sensores LiDAR, cámaras de alta definición y radares de ondas milimétricas para construir un mapa tridimensional del entorno con distintos niveles de redundancia. Su funcionamiento se apoya en el chip XUANJI A3, descrito por BYD como la primera unidad de procesamiento de conducción de 4 nanómetros desarrollada en China.
El chip está preparado para soportar los niveles L3 y L4 de conducción autónoma y ofrece una potencia de cálculo superior a 2.100 TOPS por vehículo. El ecosistema de inteligencia artificial también aprovecha información en tiempo real procedente de más de 2,65 millones de vehículos, que recorren más de 160 millones de kilómetros diarios.
Dentro del habitáculo, el sistema se combina con DiLink AI Intelligent Cockpit, un asistente digital con capacidad de razonamiento avanzado que puede ejecutar tareas de forma proactiva para simplificar determinadas acciones del conductor.
Zhengzhou: un circuito de pruebas para validar las tecnologías
El complejo de pistas de pruebas de BYD en Zhengzhou, China, funciona como espacio de desarrollo, validación y demostración de estas soluciones. La instalación dispone de ocho zonas funcionales para reproducir diferentes condiciones de conducción y terrenos.
Entre ellas se encuentran un circuito de velocidad para probar aceleraciones longitudinales y transversales, un anillo de baja fricción que simula superficies de hielo y nieve, y un paddock dinámico para ejercicios de slalom, evasión y estacionamiento automatizado. También cuenta con una plataforma Kick-Plate, diseñada para recrear pérdidas de adherencia y evaluar sistemas de asistencia.
El complejo dispone además de una duna interior, una piscina para vehículos con ventanas subacuáticas, pistas todoterreno y un área de camping y descanso. La duna alcanza los 40 metros de altura y presenta una inclinación de 28 grados. Para construirla fueron necesarias más de 6.000 toneladas de arena y 68 pruebas de materiales hasta obtener una mezcla estable y segura.
La instalación integra igualmente una zona específica de conducción inteligente para evaluar sistemas avanzados de asistencia al conductor y tecnologías de conducción autónoma.
Con este enfoque, BYD plantea que los avances desarrollados en sus centros de investigación deben traducirse en funciones concretas para los usuarios: cargas más rápidas, mayor control del vehículo, protección estructural, maniobras más sencillas y asistencia inteligente. La compañía fue fundada en febrero de 1995, está presente en Europa desde 1998 y cuenta con más de 65.000 patentes propias vinculadas a baterías, motores eléctricos, sistemas de control electrónico y semiconductores.

