Son muchas las ciudades que hemos visitado: Londres , Nueva York , Buenos Aires, Casablanca… En estos destinos siempre hemos encontrado a turistas enamorados de estas urbes. Pero también hay algún viajero descontento con la ciudad, que no ha visto sus expectativas cumplidas o que no ha tenido un viaje satisfactorio. En Florencia esto no nos ha ocurrido. Todos los viajeros cuenta fascinados su experencian en esta ciudad única. Florencia está activa de día y de noche, a diferencia de otros lugares como Venecia , gracias a los turistas, a los artistas y a los estudiantes.

Y es que con razón el síndrome de Stendhal es también conocido como síndrome de Florencia. Una dolencia psicosomática que hace que el viajero tenga entre otros síntomas palpitaciones, un ritmo cardiaco elevado, vértigo o confusión. En particular cuando se encuentra ante las majestuosas obras de artes que la ciudad comparte en cada esquina y en cada plaza.

En esta ocasión nuestro viaje lo hicimos en avión desde España hasta Pisa, aterrizando en el coqueto aeropuerto Galileo Galilei. Aprovechamos para visitar a píe la famosa torre. Muy cercana al aeropuerto, y empezamos desde ese momento a disfrutar de la comida italiana. Tras la primera pizza, un tren nos llevaría a nuestro destino: Florencia. Este es un medio de transporte muy recomendado para recorrer Italia. Códomo y puntual, puede ser barato si compramos con antelación los billetes a través de la página web de la compañía, Trenitalia. Recuerde validar su billete antes de subirse al tren. El sistema es diferente al de nuestro país. Pero si tiene dudas, puede preguntar al personal de la estación, que amablemente le ayudarán.

Alojarse en Florencia

Como en todas las grandes ciudades, la oferta de alojamiento es muy amplia. Nosotros nos decantamos por hospedarnos en un Bed & Breakfast, Le Ghiacciaie, ubicado a tan sólo 5 minutos de Santa Maria Novella Central Station. En nuestro viaje por Italia nos hemos alojado en diferentes tipos de establecimientos. Como en el Hilton Molino Stucky Venice, un hotel de 5 estellas en los canales de Venecia, cuyo trato resulto ser mucho más frio que el recibido en Le Ghiacciaie. Su dueño Filippo Tarchi nos hizo sentir como en nuestra casa, empezando las mañanas con un delicioso desayuno cocinado al momento. Este remodelado Bed & Breakfast, está muy cerca del centro, y es una opción muy interesante si quiere viajar a Florencia.

El Duomo, símbolo de Florencia

Uno de los edificios más impresionantes es sin duda el Duomo, la catedral de Florencia, conocida como Santa María del Fiore. Merece la pena solo viajar a Florencia por ver esta construcción. El renacimiento se muestra en la catedral en todo su esplendor, cautivando al turista por sus detalles, sus materiales y su estructura. Las paredes de mármol blanco de Cararra, se entremezclan con el rojo de Siena y el verde de Patro.

En sus laterales podemos ver esculturas de múltiples artistas, entre ellos Donatello. Pero si existe un elemento que destacada de todos, incluso por encima de la propia ciudad, es la cúpula de Brunelleschi. Con más de 100 metros de altura y mas de 45 de diámetro. Se puede subir a la parte alta y disfrutar de unas fantásticas vistas de Florencia. Junto al Duomo se encuentra el , y el baptisterio de San Juan, con sus famosas puertas de bronce de Ghiberti.

Descubre los helados italianos

Paseando por los laterales de el Duomo, nos encontramos con Edoardo, una heladería con productos naturales cuyo sabor no olvidarás. No sólo el helado es natural sino que el propio cono es preparado delante del público. Esa combinación de crujiente galleta y helado sin productos artificiales hará que la primera visita a Edoardo no sea la única durante tu visita a la ciudad.

La oferta gastronómica es muy variada y puede ser todo lo cara o económica que el viajero quiera. Nosotros disfrutamos desde las populares pizzas al corte y demás variantes de pasta, que los establecimientos tradicionales ofrecen de forma muy barata a los viajeros hasta comida para presupuestos más elevados. Tuvimos ocasión de cenar en los jardines del restaurante Palazzo Gaddi, situado en el hotel Boscolo Astoria. Con esta elección coincidimos con Joh Milton, quien se alojó en este hotel en 1938. Aquí disfrutamos de la alta cocina italiana en su máximo esplendor. Entre sus platos, pasta con marisco es uno de los que no puede dejar de probar. Después de la cena, un café desde la azotea, es un momentos mágico. Con el telón de fondo de una Florencia nocturna, de la que el Duomo con su piedra blanca sobresale en la noche .

Hablando del café, recuerde que en Italia los cafés son en su mayoría expresos y que no encontrará ninguna cafetería Starbucks, las costumbres con el café también son diferentes a las nuestras.

La Piazza della Signoria

En el centro de la ciudad nos encontramos la Piazza della Signoria. Aquí podemos visitar el Palazzo Vecchio, estrechamente relacionado con la familia Médicis. De nuevo, el tiempo se detiene en el renacimiento. Nos vemos rodeados por impresionantes edificios que dan testimonio de la época de los mecenas que trajeron luz a la edad media. Esta plaza es un marco incomparable donde se celebran conciertos y otros espectáculos. Es muy importante estar informado de la oferta cultural durante su estancia en la ciudad para no perdernos ninguno.

Arte por todos lados

En la plaza nos encontramos con una serie de estatuas, entre ellas el famosísimo David de Miguel Angel. Pero no se equivoque. Se trata de una réplica, el autentico puede visitarlo muy cerca, en la Galleria dell’Accademia. Sorprende la buena organización dentro del museo. Donde lejos del bullicio de otros, este limita el número de visitantes que hay dentro al mismo tiempo. Podremos disfrutar de todas las obras que alberga, sin tener que darnos codazos con otros turistas y pudiendo llevarnos sin problemas nuestro selfie con David.

Este control de las visitas tiene su lado negativo, y son las largas colas que se forman en el exterior. Pero este contratiempo se soluciona fácilmente adquiriendo por internet los billetes que nos darán un acceso rápido, el cual sin duda, merece la pena. Florencia ofrece demasiadas atracciones al turista como para perder el tiempo en colas.

La ciudad cuenta con multidud de museos, como la Galleria degli Uffizi o el Palazzo Pitti. Nosotros visitamos este último y disfrutamos de sus interminables obras. Entre cientos de cuadros que pudimos contemplar nos encontramos con obras de Rafael, Tiziano, Correggio, Rubens y Pietro da Cortona, entre otros muchos. Este edificio y sus jardines, los cuales debe recorrer, tienen una larga historia. Por ejemplo haber sido usado por Napoleón I como base militar durante sus guerras. O haber sido donado por Víctor Manuel III al pueblo italiano durante el inicio del siglo XX.

Paseando por Ponte Vecchio

Otro lugar emblemático es el conocidísimo Ponte Vecchio. Sobre el rio Armo que cruza la ciudad, es uno de sus iconos, con sus joyerías ocupando sus laterales y los turistas recorriéndolo incesantemente de un lado para otro. Durante la Segunda Guerra Mundial este fue el único puente que no se destruyo. Según dice la leyenda, a petición expresa de Hitler. Durante la noche se convierte en un espacio mágico que queda grabado en la memoria de todos los viajeros. Y en las afueras de la ciudad, sobre una colina, se encuentra la Piazzale Michelangelo.

Puede ir caminando, nosotros así lo hicimos, pero si va con personas mayores o con pocas ganas de moverse a pie por las empinadas pendientes que nos llevan a lo alto de la plaza, pueden optar por un cómodo viaje en autobús. Las vistas de la ciudad, sobre todo al atardecer, son impresionantes, Ponte Vecchio, el Duomo… no puede olvidar su cámara de fotos. Durante nuestra visita nos cruzamos con varias parejas que estaban realizando su reportaje de bodas. Es difícil encontrar un fondo mejor para una fotografía de boda o de turista. Hay un momento mágico, cuando el sol se oculta tras la silueta de la ciudad de la Toscana.

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