Visitamos el Palacio de Buckingham en Londres

Gracias a la invitación de The Royal Collection Trust descubrimos uno de los edificios más famosos del mundo.

Visitamos el Palacio de Buckingham en Londres
J. Carlos Fernández | 4 minutos de lectura
Publicado el 23, agosto |

Lo confieso. Me lo habían advertido, pero no me esperaba tanta puntualidad, incluso en una visita turística. Sin embargo, esta característica de los británicos, se cumplió desde el primer momento de mi visita a los Salones de Estado y al Jardín del Palacio de Buckingham.

A la hora indicada en mi tique de entrada, me encontraba en la carretera de Buckingham Palace para poder acceder por Royal Mews. La visita debía comenzar 45 minutos después de la hora elegida, cuando el guía se dispuso a conducirnos por los Salones de Estado. Gracias a las audioguías pude disfrutar de todas las explicaciones en español y a mi ritmo. 

Cada uno de estos 19 salones visitados tenía su propia decoración, según su uso: recibir invitados y celebrar funciones oficiales.  Aquellos salones deslumbraban por su elegancia y majestuosidad.

Empezamos el recorrido en el Salón de Música, con un gran arco que domina su fachada. Vimos el Salón de Baile y el Salón del Trono. Del Salón de la Guardia, destaco la gran estatua de mármol del príncipe Alberto con uniforme romano. 

He vuelto a sentir la misma sensación que tuve cuando visité los estudios Warner Bros. en Los Ángeles, me sentía dentro de una serie. En esta caso era The Crown, ya que estaba paseando por los mismos escenarios donde la Reina y el resto de la realeza pasan sus días. 

He estado en otros lugares del mundo, incluyendo museos de relevancia, pero nada me impresionó tanto como lo que vi en la Galería de Arte, donde obras procedentes de distintos lugares del mundo, te observaban desde todos los ángulos. Porcelana fina, cuadros y esculturas de renombrados pintores… Una colección realmente impresionante. Todo ello, perfectamente conservado y encajado con su entorno, e impoluto.

Mirara donde mirara, todo rebosaba elegancia e incluso cierta ostentosidad. Lo que no me podía hacer una idea eran las 777 habitaciones que contenía.

Perdí la noción del tiempo. Creo que como la gran mayoría de los presentes. Sin embargo, cuando nuestro guía se despidió, facilitándonos el acceso a los Jardines del Palacio de Buckingham, el olor a hierba recién cortada, fue lo primero que percibí.

El tique incluía  la visita de los Jardines del Palacio, podía haber solicitado otro guía para este recorrido, pero pensé que me agradaría más moverme con libertad por los jardines. Y, así fue.

La segunda sensación fue de una gran paz. Solo se escuchaba el canto de los pájaros, a pesar del número de personas que paseaba por los alrededores.

Recorrí la distinta arboleda, plantada por la Reina Victoria y el Príncipe Alberto, pero preferí no acercarme a la zona de las colmenas reales (más que nada porque no me llevo muy bien con las abejas). Me dijeron que había más de 1.000 árboles y 325 especies de plantas silvestres. Lo que puedo asegurar es que supera las expectativas por su belleza y amplitud. Destaca por su exquisita conservación y mantenimiento. Encaja a la perfección con la elegancia del lugar.

Estuve caminando tranquilamente por este jardín real privado, hasta que mi estómago me avisó para reponer combustible. Así que, me acerqué a una de las cafeterías  que había divisado y me compré algo para comer y beber. No podía ser otra cosa que un té y un scone. Disfruté plácidamente, sentado en el jardín, comiendo bajo los rayos del sol.

Sabía que no vería a la Reina de Inglaterra porque en verano no reside en el Palacio, cuando se puede visitar, sino que se marcha a Escocia. Me conformaba con un pequeño souvenir de mi visita que compré en la tienda. Me gusta coleccionar algo representativo de los lugares en los que he estado. Cuando lo veo, me hace recordar momentos vividos. Aunque difícilmente podré olvidar estos Salones y Jardines. Son una auténtica joya.

En este viaje, y gracias a la invitación de la lujosa cadena Shangri-La ,pudimos disfrutar de un espectacular té de las cinco con unas vistas increibles desde el rascacielos The Shard, en su restaurante TĪNG. Todos los detalles puedes descubrirlos en nuestro artículo Dónde tomar el té en Londres y dónde no hacerlo.

Deja tu comentario

Tu e-mail no será publicado. Se usará únicamente para validar tu identidad. Todos los campos son obligatorios.