Cada día es mayor el número de notificaciones push que se envían mundialmente. En el 2012, hace ya siete años, Apple enviaba 7 billones de notificaciones diarias. Según un estudio de CleverTap, el año pasado en Estados Unidos, cada persona recibía una media de 46 notificaciones diarias, este año serán muchas más.

Se trata, sin duda, del medio más efectivo de comunicación entre una app o de la organización que está detrás de ella y el usuario. A diferencia del correo electrónico, las notificaciones no acaban perdidas entre el spam ni generan la aversión que provocan los e-mails. Además, la tasa de apertura es muy elevada. Carecen del alto coste que por mensaje tienen los SMSs.

Pero es importante conocer bien la efectividad real si queremos optimizar el alcance que tienen las notificaciones push, con el fin de llegar al mayor número de usuarios posibles.

Pero, ¿llegan las notificaciones push a todo el mundo?

Aunque la gran mayoría de las notificaciones alcanzan su objetivo, estas no llegan al 100% de los destinatarios. Si bien es uno de los medios con el mayor porcentaje de entrega, si existen algunos límites que tenemos que conocer para mejorarlos.

Por ejemplo, en el caso de los dispositivos Apple, se calcula que se entregan un 85% de las notificaciones enviadas. La plataforma de envío de notificaciones de Google (GCM o Google Cloud Messaging) fallará al enviar notificaciones a dispositivos inactivos o no conectados a internet, además pueden afectar otros muchos elementos que bloquearán la entrega.

El opt-in de Apple es de un ratio del 43.9% frente al 91.1% de los dispositivos Android

Factores que influyen en la entrega de las notificaciones

Uso de la aplicación por parte del usuario. Es muy importante este condicionante, detectado por MoEngage, que establece una relación entre el uso que se hace de una app y las notificaciones por ella recibidas.

Según el informe que han elaborado, cuanto menos usemos una app, más posibilidades tenemos de no recibir sus notificaciones. Así, se calcula que el 80% de los usuarios que han usado la app en las últimas 24 horas han recibido correctamente las notificaciones. Cuanto mayor es el tiempo de inactividad de la app mas se reduce el porcentaje de entrega. Pasamos así del 80% mencionado al 14% para aquellos usuarios que llevan más de 8 semanas sin usar la app.

El dispositivo utilizado afecta a la entrega. Dentro del universo Android las diferencias son notables. Así fabricantes como Oppo o Vivo tienen un sistema operativo propio basado en Android, que aplica restricciones en segundo plano a la red, lo cual dificulta mucho la recepción de notificaciones. Según el estudio de MoEngage otros fabricantes como Samsung, Xiaomi o Motorola tiene un ratio de entrega de entre el 51% y el 55%.

Nuevamente existen variantes dependiendo de la versión de Android usada. Así, las más antiguas como Lollipop, Kitkat y Jellybean tienen un ratio mucho más bajo que las más actuales como Android N. Oreo por ejemplo tiene un ratio bajo debido a la optimización que hace del uso de la batería y la introducción de los canales de notificaciones.

El tipo de red que usamos para conectarnos a internet también va a repercutir en la recepción de las notificaciones. Si usamos una red Wifi o 4G, la latencia (o retardo) es mucho menor y el ratio de entrega mucho mayor, comparándolo con el uso de redes 3G o 2G.

Uso de TTL. El TTL (Time To Live) es una propiedad de las notificaciones que establece el tiempo en que se reintentará el envío en caso de fallo. El mayor porcentaje de entrega se registra con aquellas notificaciones que tienen un TTL de más de 24 horas. Pero tenemos que tener cuidado de no usar este valor con todos los mensajes. Por ejemplo, si queremos notificar del cambio de una puerta de embarque en el aeropuerto no tiene sentido que nos llegue la notificación al día siguiente de nuestro vuelo, ya que puede perjudicar la imagen de la app.

Conocer el opt-in

Opt-in es la acción por la que el usuario autoriza la recepción, en este caso, de notificaciones. Se puede aplicar a otros medios como los emailings, donde el opt-in haría referencia a la concesión del permiso para recibir e-mails.

Dependiendo del tipo de dispositivo que tenga el usuario, iOS (iPhones o iPads) o Android varía mucho el opt-in. En los smartphones y las tablets de Apple hablamos de un ratio del 43.9% frente al 91.1% de los dispositivos Android, según el estudio Accengage’s 2018 Push Notification Benchmark. El motivo de esta diferencia es la política que cada sistema aplica. Apple solicita siempre el permiso al usuario para recibir notificaciones, y como se ve en la estadística, más de la mitad lo rechaza, mientras que Android lo autoriza automáticamente, teniendo que ser el usuario quien retire esta autorización de forma ex profesa.

El ratio de opt-in es una métrica muy importante a tener en cuenta a la hora de definir nuestra forma de captar y retener el permiso de envío de notificaciones de una app.

Tipos de notificaciones

El formato, la frecuencia y el contenido de una notificación depende, en parte, del tipo del que se trate. En el informe Push Notifications Delivery Report, la empresa MoEngage, agrupa las notificaciones push que nos podemos encontrar de la siguiente manera:

  • Informativas. Por ejemplo, la cita que tenemos con el dentista, el aviso de que el taller ha finalizado la revisión de nuestro coche o la llegada de un paquete a nuestra empresa de mensajería.
  • Ofertas. Uno de los usos más comunes, que es la de informar al usuario de promociones que se puedan adquirir online, desde la propia app, o directamente en un establecimiento.
  • Encuestas. Las que quieren conocer nuestra opinión de un producto o un servicio.
  • Re-engagement. Buscan retener al usuario y captar su atención con nuevas ofertas o promociones para que vuelva a comprar o a interactuar con la app.
  • Transaccionales. Las que nos notifican por ejemplo del fin de una subscripción o de la salida de un vuelo. Personalmente asemejaría estas a las informativas. También podemos incluir aquí las que se generan por Whatsapp o el correo electrónico.
  • Confirmación de pedidos. Nuevamente la incluiría dentro de las transaccionales, ya que hacen referencia a notificaciones que se envían después de realizar compras o para ayudar a terminar estas.
  • Geolocalizadas. Son notificaciones que se reciben al pasar cerca de un punto. Se pueden usar balizas (iBeacons) que por proximidad detectan al usuario o las denominadas Geofences, que son vallas virtuales en una ubicación, que al ser atravesadas por el usuario le envían una notificación. Suelen ser efectivas, al captar la atención del usuario por la proximidad física con el generador de la notificación, pero tienen dos desventajas. En el caso de los iBeacons, la app requiere acceso al Bluetooth del dispositivo y que este esté activado. En el caso de los geofences que el usuario autorice su geolocalización, permitiendo conocer su ubicación en todo momento, algo que rechazan muchos usuarios por privacidad y consumo de la batería. También podemos hablar de aquellas que recibimos cuando cambiamos de país y que tienen una labor similar a los SMSs que los operadores de telefonía o el Ministerio de Asuntos Exteriores nos remiten al llegar a otro estado.

En próximos artículos profundizaré en como mejorar el rendimiento de las notificaciones push.

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