Marc Vidal es, sin duda, uno de mis referentes nacionales en materia de tecnología y economía. Es un autentico lujo poder entrevistarlo y poder compartir su opinión sobre temas sociales, políticos y económicos de nuestra sociedad.

Marc es una cara muy conocida por sus participaciones en programas de televisión como Arusitys, Liarla Pardo, Economía de Futuro, Economía de Bolsillo, Tot es Mou o Tarda Oberta. En diferentes cadenas como CNNTVE, La Sexta o TV3, por ejemplo.

Cuenta con una visión privilegiada y una mente brillante que le convierte en un solicitado conferenciante. A sus espaldas más de 500 conferencias en 27 países. Participando junto a Muhammed Yunnus, Jordan Belfort, Josep Piqué o Alvaro Uribe entre otros grandes conferenciantes y personalidades del mundo de la economía y la empresa.

Siempre he pensado que los políticos son el reflejo de la sociedad a la que representan. Recuerdo una publicación, posterior al último debate electoral, en la que dejaste patente que ninguno de los candidatos pronunció las palabras digital, transformación, robótica, tecnología o innovación ni una sola vez. ¿Estamos los españoles realmente concienciados del reto que tenemos en los próximos años?

Aquello que se ejecute en los próximos cuatro años va a tener efectos en los próximos treinta. Según la OCDE en 2050, cuando los nacidos en 1980 tengan apenas 70 años, es decir en la flor de su jubilación, habrá 77 pensionistas de cada 100 habitantes. Por ver la dimensión de la tragedia diremos que ahora son 29 y en 1970 apenas eran 19 por cada centenar de ciudadanos. De momento, para garantizar las pensiones en este país la tasa de desempleo no debería estar por encima del 6% en los próximos años o será insostenible. Ese es el gran desafío. Es desesperante contemplar como pasan los días y los años y el plan para afrontar ese riesgo no es más que un conjunto de improvisaciones que asustan.

Pero como dices, no tengo claro que globalmente la sociedad esté entendiendo la envergadura del problema. Seguimos pendientes del número de luces de navidad que se ponen en una ciudad o perdiéndonos en esos debates continuos de tele-realidad política que no conducen a nada más que a llenar minutos y minutos de televisión.

El valor incalculable de una empresa será tener trabajadores capaces de hacer lo mejor posible todo aquello que no pueda ser automatizado

Desde el siglo XVIII el hombre ha visto en la evolución tecnológica una amenaza a sus puestos de trabajos. Pero, como bien dices, las calculadoras no sustituyeron a los matemáticos. No obstante, seguimos más centrados en los puestos que se pueden destruir que en los que se van a crear, que son más. ¿Cuál crees que puede ser el precio para España de no formar en nuevos campos a los profesionales frente a otros países? ¿Crees que están las universidades preparadas para estos nuevos retos?

La formación lejos del contenido y más centrada en las habilidades es un reto estructural de todo el sistema que no va a ser fácil imponer. Sin embargo no hay otra. No tiene sentido continuar mostrando interés por una educación que refuerza aquello que hará mejor que nosotros cualquier robot, sistema experto o inteligencia artificial. De ahí, que el valor definitivo de las empresas del futuro no será la maquinaria comprada sino el talento humano retenido. Una empresa podrá comprar toda la tecnología del mundo, incluso desarrollarla, pero eso lo podrán hacer todos de un modo u otro con un aspecto puramente presupuestario. El valor incalculable de una empresa será tener trabajadores capaces de hacer lo mejor posible todo aquello que no pueda ser automatizado. Sin embargo, todo lo no automatizable deberá tener un punto de enlace directo a cómo la tecnología es capaz de aumentarlo y estimularlo.

En tu libro “La era de la humanidad” recuerdas el caso de los Emiratos Árabes Unidos y de su ministerio de Inteligencia Artificial. También hablas de ese hipotético “Ministerio del Futuro” que deberían tener los gobiernos. Si los ministros se escogieran por méritos y experiencia, ¿cuál crees que debería ser el perfil de dicho ministro? ¿te gustaría ostentar dicha cartera?

Me quieres poco veo. Yo no quiero ser ministro. Ayudar a un hipotético miembro del gobierno que precisara un criterio abierto a como la tecnología va a ocupar todos los espacios y el modo en el que podemos utilizarla estratégicamente para afrontar el futuro con garantías, sí. Un ministro del futuro, un cargo público de máxima responsabilidad que sea capaz de sumar a la agenda de prioridades (en cualquier ámbito de gestión) la previsión e implicaciones futuras. Las empresas establecen unidades en sus organizaciones, o contratan consultores externos, cuyo único trabajo es predecir lo que se avecina y como afrontarlo para obtener ventajas. No hay gobiernos que hagan algo parecido. Un Ministerio del Futuro con secretarias de estado al más alto nivel desempeñaría lideraría la investigación basada en la evidencia, coordinaría la planificación de escenarios que afectase a cualquiera de los otros ministerios o áreas. No sé si es como lograr que exista un Ministerio del Futuro, pero lo que está claro es que hay que erradicar los Ministerios del Pasado.

Cuando hablas de revolución industrial, en particular de la quinta y se asocia con conceptos como la realidad aumentada, los drones, la inteligencia artificial o la nanotecnología parece algo muy lejano para la mayoría de las empresas españolas, la gran mayoría de ellas de tamaño pequeño o micro. Hablando en concreto de los empresarios, ¿crees que son conscientes de cómo les van a afectar esta revolución y los cambios que conlleva?

La quinta revolución industrial es, todavía, un concepto. En el libro aporto este término como referencia a la importancia de prever el futuro económico y relacionarlo con lo tecnológico. La cuarta nos ha llegado, dicen, sin avisar. Eso no es cierto. La revolución digital avisó y se tradujo en múltiples problemas. La deflación del capital que se deriva de la incorporación en la cadena de fabricación, distribución, etc., provocó, entre otras cosas, una crisis de ámbito global como explico en el primer capítulo de mi libro. No fue una crisis, eso fue la consecuencia. Era algo más profundo que ahora podríamos empezar a pensar en ello para evitar otro desajuste dramático. La quinta tiene que ver con la ‘singularidad tecnológica’, ese momento en el que un sistema inteligente sea capaz de mejorarse a sí mismo o fabricar otro mejor sin necesidad de un programador o de intervención humana de ningún tipo. Obviamente, ese momento, será tremendo. No preparar éticamente, laboralmente, económicamente, políticamente y culturalmente, es un error que no podemos volver a cometer.

Creo que la forma de avanzar es analizando los problemas, pero también tenemos que conocer nuestras fortalezas, para saber aprovecharlas. Cuando viajas por países con niveles similares al nuestro, Reino Unido, Francia o Estados Unidos, por ejemplo, que en muchos casos los suponemos más avanzados que nosotros, nos damos cuenta de que no siempre es así. ¿Qué destacarías, en positivo, de España frente a otros países en materia tecnológica?

Ningún país del mundo es equilibradamente superior a otros de un modo uniforme. Obviamente todos tenemos nuestras virtudes y nuestros defectos. Ahora bien, te digo que el problema de España es en gran medida el que tiene el continente. Europa es una empresa en pérdidas. De ahí que, como le pasa a las empresas que no llegan a final de mes, está más preocupada en los pagos que en invertir en futuro. Otros, como China, Singapore, etc., especialmente en Asia, no tienen ese problema y sus planes de futuro ya no son ‘replicar el mundo’ sino liderar el existente. Pero hablando de nuestro país, el problema, de momento, es que España no se encuentra entre las primeras potencias tecnológicas a nivel internacional, aunque sí que se puede decir que nuestro sector tecnológico está creciendo y desarrollándose de tal manera que su futuro es esperanzador siempre y cuando la administración asuma su papel dinamizador, estimulador y estratégico.

Cosa que otros sí están haciendo. Sabemos que según un informe creado por el fondo Atómico ubicado en Londres, por ejemplo, colocan a España como la quinta potencia tecnológica de Europa especialmente por el nivel de inversión recibida para este tipo de negocios. En España el número de desarrolladores fue creciendo hasta llegar a los 268.149. Interesante comprobar como 104.102 están ubicados y trabajando en Madrid, considerada la cuarta ciudad europea con más profesionales con este perfil solo superadas por Londres, París y Moscú. Además tenemos a Barcelona, la tercera ciudad favorita en Europa por los fundadores de pequeñas empresas incipientes por detrás de Berlín y Londres. Por lo tanto, tenemos mucho que aportar y desarrollar. Nos falta ir todos a una y con criterio político.

Una curiosidad. Televisión, libros, redes sociales, radio, conferencias… ¿de donde sacas el tiempo?

Dirijo una empresa de consultoría tecnológica con profesionales impresionantes, lo que me permite coordinar, revisar y aprender de ellos. De esa actividad profesional deriva el conocimiento que luego traslado a conferencias, libros, redes y colaboraciones en medios. La imagen de multitarea deriva de que soy hiperactivo, muy curioso por aprender de todo, apasionado con lo que hago, no me molesta viajar a ningún lugar, ni conocer gente nueva constantemente. Además no veo televisión prácticamente, leo en cualquier momento de espera y escribo compulsivamente. Súmale que soy sistemático, muy ordenado y un poco obsesivo. Ah!! y mi familia me apoya en todo… (risas).

A continuación podéis disfrutar de una de sus conferencias: Reworking sobre Transformación Digital e Industria 4.0

La era de la humanidad: Hacia la quinta revolución industrial (COLECCION DEUSTO)Y por último, no puedo dejar de recomendar su último libro, una lectura muy interesante y un regalo genial para estas fiestas: La era de la humanidad: Hacia la quinta revolución industrial. Disponible en Amazon en versión Kindle o con tapa blanda.

 

 

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