El cifrado utiliza un código secreto para encriptar los datos o la información, convirtiéndolos en una serie aleatoria de caracteres. En el caso hipotético que el archivo caiga en las manos equivocadas, esta información carece de todo valor.

Únicamente alguien en posesión del mismo código secreto puede ser capaz de descifrar el contenido en un texto que puede ser de nuevo legible.

¿Cuándo pueden cifrarse los datos?

Todos los datos pueden cifrarse en alguno de estas tres situaciones

– En movilidad, desplazándose por redes fijas o inalámbricas

– En uso, por aplicaciones

– En reposo, mediante servidores o dispositivos

¿Cuándo tiene sentido el cifrado?

Cifrar grandes cantidades de información y luego descifrarlas, supone realizar numerosos y complejos cálculos que utilizan mucho tiempo y recursos.

A la hora de poner en marcha una solución de cifrado o encriptado, uno de los objetivos es encontrar un equilibrio entre velocidad y acceso y necesidad de mantener la información segura.

1.- Cifrar el disco duro

Tanto Windows como Mac OS cuentan con opciones gratuitas incorporadas que permiten cifrar el disco duro. Windows utiliza BitLocker y Apple utiliza FileVault. Para saber cómo debemos utilizarlas, lo mejor es visitar las páginas web.

2.- Cifrar el teléfono

Tanto IOS de Apple y Android disponen de facilidades de cifrado gratuitas incorporadas. Podemos hacer que esta función se realice automáticamente simplemente creando una clave, código o un diseño en la pantalla

3.- Buscando el candado cerrado

Cuando se comparte información sensible por la web, lo mejor es comprobar que se utiliza en la dirección el protocolo HTTPS en lugar de HTTP. Las sesiones HTTPS están totalmente encriptadas, y la mayoría de los buscadores lo advierten mediante el uso en la barra de direcciones de un icono de un candado cerrado.

4.- Evitar compartir archivos en dispositivos USB

Utilizar dispositivos usb para intercambiar archivos es algo muy peligroso, teniendo en cuenta su facilidad para extraviarse o perderse. Cuando queremos compartir archivos con otras personas, lo más seguro es utilizar el correo electrónico o utilizar soluciones de compartición de archivos, sobre todo en el caso de archivos más voluminosos.

5.- Gestión en la nube, no almacenamiento en la nube

Cuando para colaborar subimos archivos lugares de compartición basados en la nube, tenemos que asegurarnos de que los borramos una vez que ya no los necesitamos más.  Y aunque sean archivos cifrados, hay que evitar que se innecesariamente se vean expuestos en internet por meses o años.

6.- Debemos ser cuidadosos con las redes y la mensajería social

La información enviada normalmente utilizando mensajería y redes sociales, rara vez está cifrada. Es conveniente buscar y usar aplicaciones en redes sociales que cuentan con funcionalidades y opciones de cifrado.

7.- Hay que estar preparados para agregar más seguridad

Un creciente número de aplicaciones, servicios y páginas web están incorporando funcionalidades de cifrado. Estas opciones suelen incluirse y configurarse en los menús de configuración, que suele ser representado por un engranaje.

8.-  Mantente atento a lo que dices en público

Podemos cifrar nuestros datos, pero no podemos cifrar las conversaciones. Hay que ser precavidos con lo que discutimos en persona o en el teléfono en entornos públicos. Nunca sabemos quién puede estar escuchando.

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