Piscinas Lara insta a ‘adaptar las piscinas públicas para personas con problemas de movilidad’

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“Las piscinas públicas deben comenzar a convertir su espacio en un entorno mejor adaptado para personas de edad avanzada y aquellas que sufren de cualquier problema asociado a la movilidad cuanto antes. Verano es una estación muy calurosa en nuestro país, y las piscinas representan uno de los pocos resquicios en los que los ciudadanos pueden combatir el calor. No podemos continuar discriminando a las personas que no son capaces de acceder a la piscina para tomar un simple baño”, mantienen en Piscinas Lara.

Hay un variado catálogo de elementos en la actualidad que pueden solventar este problema, como los asientos con grúa incorporada. Una maquinaria que se parece mucho a las rampas móviles que pueden encontrarse en los accesos a muchos edificios públicos (y cada vez más en propiedades privadas), y que permite a personas de edad avanzada o con lesiones combatir el calor tal y como lo haría cualquier otro individuo.

“Debemos concienciar a los Ayuntamientos para que adapten sus piscinas públicas cuanto antes. Los golpes de calor y la hipertermia son dos consecuencias muy reales de las elevadas temperaturas que sufrimos en esta época en España, y los ancianos son aún más propensos a sufrirlas. Actualmente algunas Administraciones Locales se han puesto manos a la obra con este tema, pero la realidad es que la gran mayoría de las piscinas públicas no han sido adaptadas aún para personas con problemas de movilidad”, afirman.

Y es que aquellos que sufren problemas asociados a su libertad de movimiento no sólo lo tienen complicado para acceder a la piscina en sí. Tampoco han sido adaptados en este sentido elementos tan importantes como los aseos, las taquillas o los restaurantes ubicados en la periferia de la misma.

“La forma más idónea de adaptar una piscina para que sea más accesible para estas personas varía dependiendo de su forma, del terreno que la rodea (que en algunas ocasiones es grava o césped, dos elementos que dificultan aún más el movimiento) y de otro sinfín de factores. Por eso, la adaptación de cada piscina pública debe plantearse y gestionarse de forma individualizada”, concluyen.

Pavimentos construidos con material antideslizante, rampas de entrada, diferenciación en colores de los bordes de la piscina en relación al resto del suelo o salidas con doble pasamanos a dos alturas son sólo algunos de los elementos que pueden contribuir a que las personas con problemas de movilidad puedan disfrutar de la piscina tanto como el resto.

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