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El ’método Montessori’ se afianza como modelo educativo de manera imparable

Lejos de ser una moda para colegios elitistas, se trata de un método educativo de origen humilde creado hace más de cien años. Su éxito radica en que los niños y niñas encuentran su motivación intrínseca para aprender

El ’método Montessori’ se afianza como modelo educativo.

Lejos de ser una moda para colegios elitistas, se trata de un método educativo de origen humilde creado hace más de cien años. Su éxito radica en que los niños y niñas encuentran su motivación intrínseca para aprender. La motivación también es uno de los objetivos de la “Disciplina Positiva”, una filosofía de vida que ayuda a las personas a encontrar y entender sus propósitos. Esta semana se ha celebrado un Congreso online gratuito con motivo de las celebraciones del 150 aniversario del nacimiento de la doctora María Montessori y del Dr. Alfred Adler (impulsor de la “Psicología Individual” en la que se basa la “Disciplina positiva”). Las conferencias podrán volver a verse solo hoy de forma gratuita en conmemoración del nacimiento de María Montessori

Cuando se piensa en Montessori, se viene a la cabeza una escuela elitista, con materiales caros y complejos, inaccesible para la mayoría de las familias. Sin embargo, en el “Congreso Montessori y Disciplina Positiva” organizado durante esta semana por Tigriteando en modalidad virtual y de acceso gratuito, 49 expertos tratan de desmantelar estas creencias. Aunque a priori pueda parecer que no es fácil encajar el método Montessori en la escuela pública, cada día más escuelas lo están logrando y su filosofía puede ser también de gran ayuda en el hogar. En el Congreso podremos ver ejemplos de cómo llevarlo a cabo.

La doctora Montessori, cuyo 150 aniversario se celebra este año, explica la CEO de Tigriteando, fue una mujer muy avanzada para su época, que logró crear un método educativo propio. Lo más conocido de su método son sus materiales, pensados para ajustar el interés del niño y sus destrezas, graduados en dificultad, que permiten a los niños lograr lo que ella llamaba la “autoeducación”. Estos materiales son en su gran mayoría autocorrectivos, es decir, que los niños y las niñas necesitan poca intervención adulta en el proceso de aprendizaje. Sin embargo, los materiales son solo una parte del método Montessori.

Esta filosofía educativa y las profesionales que acompañan los procesos educativos desde ella se enfocan en tres factores:

Atender a la individualidad de cada niño o niña: entender lo que necesita mediante la observación y el conocimiento del desarrollo humano, distinto para cada etapa, para favorecer así su motivación intrínseca y el desarrollo de la creatividad.

Ofrecer propuestas ajustadas: conociendo en qué punto del proceso de desarrollo está cada niño o niña, y con ayuda del material, se ofrecen opciones que sean al mismo tiempo motivadoras y accesibles, con las que consiga éxito y supere cada vez retos mayores. Siempre teniendo en cuenta la libre elección dentro de un marco concreto.

Garantizar el acompañamiento emocional: preparar a los niños y niñas para que tengan éxito en las tareas que desempeñen (y esto no significa rescatar, ni permisividad, ni indulgencia, ni dejadez), validar todas las emociones, aceptar los errores como parte del proceso de aprendizaje y enfocarnos en el proceso, no en los resultados. Y, sobre todo, dar aliento a los niños y niñas para que se sientan importantes y capaces.

Una escuela Montessori tiene como objetivo crear un espacio seguro de aprendizaje, en el que pueda florecer la creatividad -son conocidos ejemplos de “niños Montessori” que de adultos, han creado proyectos de éxito, como los fundadores de Amazon, Google o Wikipedia-.

Esta creatividad, lejos de derivar exclusivamente de los materiales (que son precisos y preciosos), deriva de la seguridad que logran transmitir estas escuelas y que impacta en el proceso de aprendizaje, deriva de la confianza que desarrollan las niñas y los niños que aprenden de esta manera.

El error no se ve como un problema, ni como algo a evitar: se ve como parte del proceso. Los niños no aprenden a culparse, avergonzarse o temer sus errores, sino a amarlos y a confiar en sí mismos para enfrentarse a nuevos retos.

Montessori es una pedagogía o filosofía de vida que va mucho más allá de la escuela: se centra en dar a los niños toda la libertad que puedan gestionar, siguiendo la máxima de “mi libertad termina donde empieza la tuya”. Y esto, además de a las aulas, puede trasladarse a los hogares sin necesidad de invertir en materiales, simplemente creando un ambiente ordenado, seguro, con límites que velen por las necesidades de todos. "Este Ambiente Preparado es físico, pero también emocional, y somos las personas adultas quienes tenemos que velar porque este espacio emocional sea seguro y estable". En palabras de Beatriz M. Muñoz impulsora del Congreso, “El cambio empieza en ti, tú puedes ser influencer de tus hijos/as o alumnos/as. Tú puedes ayudarles a construirse en sus fortalezas o permitir que se enfoquen en sus debilidades. Tú puedes vivir desde la confianza o vivir desde el miedo", explica la experta.

De cara a este evento, expone: "En ocasiones, cuando nos convertimos en padres, madres o docentes, pensamos que tenemos que enseñar a nuestros peques numerosas cuestiones, desde valores hasta aprendizajes básicos más académicos. Sin embargo, si cambiamos nuestra forma de acercarnos a la infancia, nos daremos cuenta de que realmente, nuestros niños tienen mucho que enseñarnos a nosotros si estamos dispuestos a escuchar, y veremos que el proceso de enseñanza-aprendizaje no es algo vertical, sino horizontal. Los niños nos enseñan ciertas cosas y nosotras se las enseñamos a ellos", sostiene.

El 31 de agosto de 2020 se celebra el 150 aniversario del nacimiento de María Montessori y sus palabras siguen más vigentes que nunca.

"Los tiempos han cambiado, y la ciencia ha hecho grandes procesos, así como el trabajo, pero los principios solo han podido ser confirmados, y junto a ellos, la convicción de que la humanidad puede esperar una solución a sus problemas - los más urgentes los de unidad y paz- solo girando su atención y energía al descubrimiento del niño y al desarrollo de las grandes potencialidades de la personalidad humana en el curso de su formación"*.

*traducción del prefacio del libro “The Discovery of the Child”, Poona 1948.

Para cualquier información adicional sobre el evento se puede visitar la página web y/o escribir directamente a la organización: [email protected]

Bei M. Muñoz es madre de cuatro “maestras”, educadora de Disciplina Positiva para familias, aula, parejas y organizaciones, Guía Montessori y, ante todo, firme defensora de la infancia. Tras publicar dos libros para “Montessorizar” las miradas y los hogares de muchas familias, lanza su primer Congreso Online sobre pedagogía Montessori y Disciplina Positiva, que arranca este lunes 24 de agosto con más de cuarenta ponentes a su lado, tratando de visibilizar las necesidades y derechos de los niños y las niñas.

Desde su blog “Tigriteando” lleva ya siete años compartiendo la importancia de crear un ambiente preparado físico y emocional en el hogar para facilitar el desarrollo integral de niños y niñas: “Para empezar a crearlo lo primero que hay que hacer es ponernos a su altura y observar”. Y es que, fiel al legado de Maria Montessori, Bei Muñoz cree que lo más importante es desaprender para poder “Seguir al niño”, empezando por el que se lleva dentro.

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